¿Cuál es la vida útil de una bomba de calor?

La bomba de calor (BdC) es una inversión importante para los hogares, incluso con las ayudas económicas. Lógicamente, cuando se desembolsan varios miles de euros, surge la cuestión de la vida útil: ¿15 años? ¿20 años? ¿Más? Y sobre todo: ¿qué factores condicionan su duración? ¿Y cómo optimizarla?

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En resumen

 La vida útil de una bomba de calor depende en gran medida de su tecnología: de 15 a 20 años para las BdC aerotérmicas, y 27 años para las geotérmicas.

Es el compresor el que generalmente determina el final de la vida útil técnica de la BdC.

Los factores externos que más reducen la vida útil son los inviernos intensos, el agua dura, la inestabilidad de la red eléctrica y el aire salino.

La vida útil de las bombas de calor aire/agua

Se estima que la vida útil convencional de una bomba de calor aire/agua es de 20 años.

Esta estimación se basa en un equipo correctamente dimensionado, instalado según las buenas prácticas y mantenido por un profesional.

Es el compresor el que más condiciona la vida útil de este tipo de bomba de calor. Situado en la unidad exterior, sufre variaciones térmicas a veces importantes, ciclos de arranque repetidos y tensiones relacionadas con los cambios de fase del fluido refrigerante. A menudo, es el fallo del compresor el que marca el final de la vida útil técnica del equipo o, al menos, de la unidad exterior.

Su resistencia depende de la calidad de fabricación, pero también de las condiciones en las que opera, en particular la presión en el circuito frigorífico, las temperaturas y la frecuencia de los ciclos de encendido/apagado.

La vida útil de las bombas de calor geotérmicas

 

EL CONSEJO HELLIO

 

Cuando el compresor de una BdC geotérmica llega al final de su vida útil tras 25 a 30 años, los captadores enterrados pueden conservarse y conectarse a un nuevo equipo.

 

La vida útil media de una bomba de calor geotérmica es de aproximadamente 27 años.

 

Hay que decir que el sistema geotérmico funciona con una fuente de calor estable, ya que la temperatura del suelo varía poco a lo largo de las estaciones. Los cambios térmicos que sufre el compresor son, por tanto, menos bruscos. Apenas hay fases de desescarche, como sí ocurre con las BdC aerotérmicas instaladas en regiones con inviernos duros.

 

Los captadores geotérmicos, es decir, las tuberías enterradas en el suelo que captan el calor, superan ampliamente esta duración. De hecho, pueden superar los 50 años. Algunos fabricantes incluso ofrecen garantías de varias décadas para estos intercambiadores subterráneos.

¿Qué factores afectan a la vida útil de una bomba de calor?

Las BdC casi nunca funcionan en condiciones óptimas. El aire salino (corrosión), la inestabilidad de la red eléctrica, la dureza del agua (cal) y los grandes cambios de temperatura reducen meses o incluso años la vida útil de la bomba de calor.

En general, estos son los factores externos que más afectan a la longevidad del equipo:

  • El clima: las regiones frías obligan a la BdC a multiplicar los ciclos de desescarche. La unidad exterior debe invertir regularmente su funcionamiento para eliminar el hielo. Estas fases consumen energía y exigen más al compresor.
  • Atmósfera salina: en zonas costeras, el aire cargado de sal acelera la corrosión de las aletas y de los componentes externos. Los recubrimientos anticorrosión y/o el lavado periódico pueden mitigar parte del problema.
  • Calidad de la red eléctrica: las caídas de tensión, sobretensiones y armónicos pueden deteriorar la electrónica de la BdC.
  • Dureza del agua (BdC aire/agua): el agua con cal incrusta los intercambiadores de placas, lo que aumenta las pérdidas de carga y reduce la eficiencia del intercambio térmico (con una fuerte caída del COP). El compresor debe trabajar a presiones más elevadas.

 

Los buenos hábitos para prolongar la vida útil de tu bomba de calor

Algunas bombas de calor superan los 20 años sin averías importantes (simplemente un fallo del ventilador o de un sensor). Otras muestran signos de desgaste a partir del décimo año.

Más allá del dimensionamiento y la solidez del modelo, también es el uso diario y el mantenimiento lo que marca la diferencia:

  • Limpia o cambia los filtros cada tres meses, o incluso con más frecuencia si vives en un entorno polvoriento o si tienes animales. Objetivo: mantener el caudal de aire y evitar sobreesfuerzos.
  • Retira regularmente de la unidad exterior hojas, ramas, nieve y residuos que dificulten el intercambio térmico.
  • Vigila el correcto drenaje de los condensados y comprueba que el ciclo de desescarche se active correctamente en invierno.
  • No cortes la alimentación eléctrica de tu BdC si la temperatura exterior puede bajar de 5 °C. Podrías impedir los ciclos de desescarche y favorecer la acumulación de hielo en la unidad exterior.
  • Evita modificar la temperatura de consigna con demasiada frecuencia. Los arranques repetidos del compresor son una causa importante de desgaste prematuro.
  • Deja espacio libre alrededor de los emisores interiores (ventiloconvectores o radiadores hidráulicos) para permitir una buena difusión del calor.
  • Inspecciona visualmente tu BdC cada mes para detectar cables dañados, fugas o depósitos sospechosos en las aletas. Presta atención también a ruidos inusuales.

Por último, adapta los hábitos de mantenimiento a tu entorno: limpia las aletas dos o tres veces al año si vives cerca del mar, instala un descalcificador si el agua es dura, instala un protector contra sobretensiones si la red eléctrica es inestable, etc.